Angel Custodio



Este es el lugar en el que escribo iré escribiendo todo aquello que pienso, siento y creo, sin tapujos ni adornos... a veces incluso
obviando la diplomacia, pero siempre con respeto e intentando aportar algo útil a todo aquello a lo que me refiera.

Simplemente se trata de cómo veo yo las cosas. Bienvenido.
 
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Vengo a referirme a lo que hoy día conocemos como microblogging o nanoblogging, y lo que concretamente quiero reflejar en las siguientes líneas es el equívoco o mejor dicho, en la confusión que creo hemos caído todos o la gran mayoría de los usuarios más 2.0 sociales activos.

Sepamos primero qué significan los prefijos “micro” y “nano” según la RAE:

micro-.
(Del gr. μικρο-).
1. elem. compos. Significa ‘muy pequeño’. Microelectrónica, microscopio.
2. elem. compos. Significa ‘una millonésima (10-6) parte’. Se aplica a nombres de unidades de medida para designar el submúltiplo correspondiente (Símb. μ).

nano-.
(Del lat. nanus, enano).
1. elem. compos. Significa ‘una milmillonésima (10-9) parte’. Se aplica a nombres de unidades de medida para designar el submúltiplo correspondiente. (Símb. n).

Habiendo visto esto se me plantea una duda…
¿Hacemos un uso adecuado de estos 2 prefijos? Mi respuesta, no.

Si únicamente usaramos “microblogging” para definir a ese conjunto de anotaciones ordenadas cronológicamente dentro de una temática libre o concreta pero de un tamaño más reducido que lo que habitualmente encontramos en los blogs, sí, estaríamos haciendo un uso correcto, dado que el prefijo “micro”, como bien indica la RAE, puede usarse simplemente para definir algo que es “muy pequeño”.

Pero entonces…
¿Por qué se usa también el término “nanoblogging”? Mi respuesta, no lo sé.


Empezaré a retomar el ritmo en el blog con un tema que ha estado “en el candelabro”, como diría alguna famosilla de poca monta. Aviso de que es bastante larga…

Desde antes de formar parte del equipo de Tendencias.tv, todo lo que se iba moviendo en cuanto a videoblogs (de momento usaré éste término, más adelante ya veremos) me empezaba a interesar desde el punto de vista del consumidor y desde el punto de vista del inversor, que pese a no serlo, me parecía algo muy a tener en cuenta.

Está claro que un proyecto no tiene una travesía satisfactoria si no se cumplen varios requisitos, pero es que el primero, el de salir a flote, es el más sencillo; normalmente solo precisa de ganas e ilusión. El montante económico necesario para armar la nave viene después, o al menos así puede ser. Y esto es así para casi cualquier proyecto.

El problema está cuando no ocurre de esta manera.
Se ha hablado mucho de la cancamusa, de que el proyecto no era viable desde un principio, de sus inversores… pero es que es mucho más sencillo que todo eso.
Hablo de Mobuzz… tarde, pero hablo.

Y es que estaremos de acuerdo la gran mayoría en que el gran problema de Mobuzz no ha sido el dinero si lo miramos detenidamente.
El grandísimo problema de Mobuzz ha sido el entorno.


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