El IMC, es decir, Índice de Masa Corporal.
Se conoce también como índice de Quételet, y es un número que determina el rango de masa corporal que tiene una persona, sacándolo de una relación masa y altura.
La operación es sencilla. Dividimos nuestra masa corporal en kilogramos entre nuestra altura al cuadrado, lo que nos dará un número que habrá que contrastar con la clasificación de la OMS sobre el IMC, pero hay que tener en cuenta que no todos podemos basarnos en este índice para ver si estamos bordeando la anorexia o la obesidad extrema, ya que el índice se considera aplicable a personas entre 25 y 34 años pese a que a partir de los 20 puede usarse, y aumenta un punto por cada diez años que se superen los 25, haciendo que, en según que edades altas, tener un índice alto no es reflejo de obesidad si no de un estado físico saludable.
El CDC establece estos mismos rangos para niños.
La clasificación de la OMS sobre el IMC, como comentaba antes, es el siguiente:
Ejemplo.
Yo peso 68 kg y mido 1′87m, así que: 68/(1′87*1′87) = 19′45.
Con esto, que no es del todo fiable ya que tengo 23 años, podría decir que tengo un peso algo inferior a mi peso ideal pero que está dentro de la normalidad siendo ajustable con una dieta adecuada.
Otro ejemplo sería mi padre, que mide 1′80m y pesa 75 kg, con lo cual su IMC es de 23′15, pero como tiene 43 años, sería lo mismo que tener uno de 22′15, lo que le deja en estar en su peso ideal.
Otra manera de saber nuestro peso ideal, es el Índice Broca, que es algo más sencillo pero a la vez menos exacto y fiable que el IMC.
Se trata simplemente de coger nuestra altura en centímetros y restarle 110. El resultado nos dirá nuestro supuesto peso ideal, aunque no es apto para niños y tampoco para personas muy altas. A mí me sugiere un peso de 77 kg, lo que me haría tener un IMC de 22′02, un peso normal alto.