Y es que si algo hemos de saber hacer todos, es criticar aquello que nos gusta/apasiona con más fiereza que aquello que nos desagrada/aburre, por el hecho de que nos aportan ese “algo más” que las cosas que nos transmiten indiferencia.
Patricia Conde siempre me gustó, desde sus inicios en El Informal cuando pensaba que Inma del Moral no podía tener sustituta posible, pasando por el fracaso de Lady Kaña y el incomprendido Splunge.
Pero lo que hoy ha saltado a la palestra -es decir, la noticia del día en Twitter- ensombrece su carrera y sobretodo su personalidad.

Uno de los usuarios de 11870 -portal/guía de servicios por ciudades- reunía en su perfil, datos de dónde encontrar la ropa que Patricia vestía en cada emisión de “Sé lo que hicísteis”. Bajo el nombre de “El armario de Patricia”, se analizaba brevemente la vestimenta de la presentadora y se daban indicaciones de dónde encontrar cada prenda… Algo que en principio puede parecer sencillo puesto que en los créditos finales del programa salen las marcas de la ropa que visten los presentadores, pero que en realidad es una labor titánica si vemos la de información que en la página podíamos encontrar, toda muy útil -si te gusta la moda-.
Tal fue el éxito, que en 11870 entrevistaron a la creadora de la página, Maia King, y decidieron además contactar con Patricia Conde para mostrarles la página y presentarle a la fan, considerando su labor curiosa y digna de reconocimiento, siendo lo que hacía un gesto bonito, curioso y además, muy útil.
Pero la cosa no fue así. Y es que en vez de personarse Patricia Conde en las oficinas de 11870, quienes se presentaron fueron sus abogados, esperando una explicación del tema que más tarde valorarían. Y así lo hicieron.
Ayer, 5 de Mayo, en 11870 recibieron un burofax de Patricia Conde mediante sus abogados, instándoles a eliminar todo el contenido recopilado y creado por la usuaria por “intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen”.
Analicemos pues el derecho a la propia imagen.
Come on… Oh my star is fading,
I swerve out of control.
If I’d, if I’d only waited…
I’d not be stuck here in this hole.Come here… Oh my star is fading,
and I swerve out of control.
And I swear I waited and waited,
I’ve got to get out of this hole.But time is on your side, it’s on your side now.
Not pushing you down and all around,
it’s no cause for concern…Come on… Oh my star is fading,
and I see no chance of release.
And I know I’m dead on the surface,
but I’m screaming underneath…And time is on your side, it’s on your side now.
Not pushing you down and all around…
No, it’s no cause for concern…Stuck on the end of this ball and chain,
and I’m on my way back down again.
Stood on a bridge, tied to the noose,
sick to the stomach.
You can say what you mean,
but it won’t change a sin,
I’m sick of the secrets.
Stood on the edge,
tied to the noose,
she came along and she cut me loose.You came along and you cut me loose.
You came along and you cut me loose.
Cuando entras en el mundo laboral que abraza todo lo que tiene que ver con informática más o menos avanzada, te das cuenta de lo realmente sobreexplotados que estamos quienes nos dedicamos a esto.
No todos corremos la misma suerte y pese a que finalmente lleguemos a trabajar a lo que únicamente nos queríamos dedicar desde un principio, siempre estás atento a los movimientos del mercado laboral que se suceden para darte cuenta de como se nos puede llegar a sobreexigir.

Hoy, por ejemplo, mediante un twitt de Joan Jiménez, entré a un grupo de Facebook del cual no diré el nombre, en el que se ofrecía empleo para trabajar en una empresa de la cual tampoco diré el nombre como diseñador web.
Eso decía el titular del anuncio, pero al entrar en su descripción la cosa ya se ampliaba un poquito.
Se pedían conocimientos en retoque de imágenes y fotomontajes, además de los lógicos conocimientos avanzados en HTML y CSS, es decir, nada complicado y todo dentro de la lógica, como con Photoshop e Illustrator… Pero la cosa ya empezaba a “rascar” cuando seguían los requisitos pidiendo manejo perfecto de Flash y After Effects, cosa que luego remataban valorando conocimientos de 3D Studio Max.
Ser multidisciplinar está bien, muy bien, te abre muchísimas puertas y esta por ejemplo, sería una. Pero no es lógico ni debería ser aceptable que, buscando un diseñador web, se le vayan a poder encargar tareas como aplicar efectos especiales a vídeos, montarlos directamente, o que un día se descuelguen pidiendo algo a modelar en 3D Studio Max. No son tareas de un diseñador web, que únicamente debería dedicarse a crear la web gráficamente y máximo, maquetarla.
Cada oficio debería tener sus competencias y ese es el principal problema de quienes estamos entre ordenadores, tabletas gráficas y/o muestras de Pantone.
Este sólo ha sido un ejemplo de entre los miles que podéis encontrar entre las ofertas que se ofrecen en las tantísimas webs de búsqueda de empleo que hay en la red.
Que esta chica tiene un físico estupendo es evidente, que es divertida también… Y si juntamos esas 2 cosas tendremos uno de los vídeos más divertidos y a la vez provocativos que hayamos podido ver en televisión -y lo mejor de todo, sin pretender lo segundo-.
Patricia tuvo un descuido cuando durante SLQH cuando fue a besar a Mario Casas (actor que, por cierto, fue compañero mío de clase durante el instituto) y al caerse, dejó a la vista su ropa interior, concretamente las bragas. Evidentemente esto no pasó desapercibido para los tantísimos internautas que babeamos babean por ella y al poco ya estaba el vídeo en YouTube.
Así pues, Patricia (o sus guionistas) tuvo la bendita ocurrencia de hacer un speech en su defensa e integridad profesional en contra de la relevancia conseguida por un vídeo en el que se le vea la ropa interior por un descuido.
Es el título de un vídeo realizado por un joven de 25 años nipón de nombre de 毒牛乳 y está realizado usando una técnica tan sencilla y atractiva como es el stop motion.
Miles y miles de fotos además de otras tantas miles de horas y toneladas de paciencia habrá necesitado para conseguir esta verdadera maravilla de 3 minutos y 55 segundos de duración; foto tras foto, encuadre tras encuandre, nos va contando una pequeña historia entre un cerdo y un lobo. Fabuloso.
Vía | Kirai