Mucho se ha hablado de la publicidad en Twitter, de su modelo de monetización y mucho se ha debatido también de cómo debería ser o de cómo podría interferir en su uso habitual.
Pero como también se había dicho, la división japonesa de Twitter ya era rentable gracias a la publicidad tradicional online (lo que vienen siendo banners). Personalmente, creo que esto ha pasado bastante desaparecibido ya que he leído más bien poco o nada sobre ello de personas relevantes en la red.
No voy a andarme con rodeos; así es como Twitter Japan gana dinero:
No me extenderé mucho explicando el por qué de la afirmación tan clara que hago en el titular de este posts. Lo ilustraré y estoy seguro que os daréis cuenta del poco acierto que han tenido en Facebook al hacer su rediseño de tal manera, que parece sacado a marchas forzadas y sin esperar a tenerlo totalmente terminado.
Aquí van 3 capturas:
Página principal con el nuevo diseño y un perfil, con el nuevo diseño y con el antiguo.
Juzguen ustedes mismos:
Como decía al principio, da la sensación de no estar terminado.
Los espacios delimitados por colores/líneas no concuerdan al pasar de la página principal a perfiles, grupos o páginas. Debería haberse pensado en seguir la línea de separación que marca la nueva posición del buscador, dejando el sidebar izquierdo como elemento principal y del que a partir de él se desarrolle el resto, quedando todo el contenido encajado en la parte restante de la página.
Pese a esto, considero que el nuevo diseño de Facebook es bueno. Si toda la red lo adoptara (repito, toda) ayudaría muchísimo a la navegación, sobretodo por el uso de la iconografía que alivia la carga visual de la página y la importancia del nuevo sidebar a la izquierda, que sustituye a la tan molesta barra inferior de la que únicamente sobrevive el chat.
¿Vosotros qué pensáis?
Cada vez que dices algo en Buzz o te contestan, recibes un “e-mail”. Aunque esto habría que matizarlo, ya que realmente no es un e-mail si no un elemento de Buzz, desde el cual podemos ver todo lo que se está diciendo a raíz del primer mensaje y contestarlo desde el mismo elemento. Podemos seguir la conversación y participar en ella, de manera aislada. A mí me parece genial.
El problema está en que, por defecto, GMail avisa de nuevos buzzeos como si fueran e-mails de toda la vida y claro, llega a saturar y molestar mucho si la actividad es incesante, lo cual puede desmadrarse si el servicio funciona. Veamos pues como controlar esto.

Primero de todo, consideraré que queréis seguir utilizando Buzz y seguir las conversaciones.
Para ello, lo primero que tendremos que hacer es crear una etiqueta para los mensajes que nos lleguen. No intentéis abrir una que se llame Buzz ya que está reservada por el sistema (además, la utilizaremos más adelante).
Tras esto, tenemos que ir a crear un filtro de correo.
Rellenamos únicamente el apartado Contiene las palabras / Has the words con lo siguiente:
label:buzz

En el paso siguiente, marcamos la opción Omitir recibidos (Archivar) / Skip de inbox (Archive it).
Además, marcamos Aplicar la etiqueta / Apply the label y seleccionamos del desplegable la etiqueta que hayamos creado anteriormente.
Con esto hacemos que los mensajes de Buzz no lleguen nunca a la bandeja de entrada y se nos marquen, de tal manera que podremos estar al tanto de cuantos mensajes pendientes tenemos en nuestras conversaciones abiertas y poder mantenerlas.

Antes de terminar, si ya teníamos mensajes de Buzz, podemos hacer que este filtro se ejecute en lo que ya teníamos almacenado marcando la casilla Aplicar también el filtro… / Also apply filter to… y así tenerlo ya todo organizado.
Con todo esto, conseguiremos no saturarnos de e-mails en nuestros dispositivos siempre y cuando usemos IMAP, para POP hay que utilizar filtrado desde el propio programa que usemos, no tener la bandeja de entrada llena de avisos de Buzz, pero mantendremos un acceso a Buzz que además nos marcará cuantos mensajes nuevos hay en las conversaciones que hemos participado.
A mí esta manera de gestionar Buzz me funciona realmente bien.
Únicamente comparto cosas desde el sistema para así no caer en la duplicidad automática de contenido y gestiono los avisos de manera eficiente para seguir las conversaciones únicamente cuando quiero y no cuando a GMail le da por la hiperactividad a base de e-mails.
Espero que sirva y en serio, dadle una oportunidad.
Buzz está realmente bien, necesita un tiempo de aprendizaje y no estamos acostumbrados a ello gracias a la inmediatez que representa Twitter y al aprendizaje gradual que tiene Facebook. En Buzz todo empieza siendo caótico y tenemos que buscar nosotros ese equilibrio, pero sobretodo, no penséis que es excluyente, es un complemento para nuestra actividad online.
Buzz es la nueva apuesta social de Google, que cada vez se va metiendo más en el ajo intentando competir contra Facebook y Twitter. Su estrategia inicial fue la de ir a golpe de talonario, siendo YouTube de los primeros en caer y terminando una mala tarde de las que tiene cualquiera con Jaiku.

Veo Google Buzz como un mashup de diferentes herramientas sociales; mantiene la fórmula Twitter que todos han ido copiando de comentar lo que quieras, caja de texto y todos los updates de tus contactos en una timeline general. Añade (y potencia) la manera de compartir al estilo Facebook ya que, desde la misma caja de texto donde escribimos podemos, por ejemplo, compartir una foto, un vídeo o una web cualquiera. Bebe también de Frienfeed por ser un medio desde el que compartir toda tu actividad en la red; puedes añadir tu usuario de Twitter (no sincroniza la cuenta, extrae los tweets por RSS), Flickr, YouTube e incluso compartir tus feeds de Reader. Y por último, toma de Foursquare la manera de compartir información cuando accedemos desde un móvil, desde el cual podemos decir algo y automáticamente saldremos en un mapa con nuestra posición, pudiendo ver desde donde habla la gente o quién está cerca tuyo.
Buzz tiene muchas cosas muy buenas, pero hay que saber controlarlo.
La principal y más importante: No añadir ningún sitio a Buzz; ni Twitter, ni Flickr, ni Reader… Nada.
¿Por qué? Muy fácil.
Estos servicios ya tienen su canal. Buzz pretende ser un servicio en el que establecer una comunicación y compartir, pero si ya lo estamos haciendo por otras vías… ¿Por qué hacerlo redundante? Un claro ejemplo es lo que ha sucedido con Reader y los artículos compartidos. Si ya veo lo que compartes desde Reader porque en Reader lo que hago es ir a leer artículos/posts… ¿Por qué tengo que volver a verlo en Buzz? No tiene sentido.

Otra razón es que Buzz tiene su sistema de compartir enlaces. No hace falta anidar tu cuenta de Reader para mostrar ahí todos tus compartidos, si quieres compartir algo en concreto es mejor hacerlo desde la propia caja de texto enriquecida y así no saturarás a tus seguidores con la misma información una y otra vez. Esto además, es aplicable al resto de servicios; no tengo por qué leer en Buzz lo que dices en Twitter porque ya lo veo en Twitter. Creo que se entiende.
El ruido puede hacer mucho daño a una herramienta social como Buzz, sobretodo teniendo en cuenta que su principal activo es la manera de seguir conversaciones que, pese a estar mal implementada desde un principio (saturación de e-mails), me parece realmente buena y efectiva.
Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:
1 -Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.
2 – Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.
3 – Establece un procedimiento punitivo “a la carta” para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.
Cuando apareció Spotify he de decir que era bastante reticente a utilizarlo. No le encontraba una verdadera utilidad que no fuera únicamente la de no tener que bajarte música, pero es que cuando ya tienes una musicoteca enorme, toda la música que escuchas, ya la tienes.
Para descubrir nuevos grupos siempre utilizaba Last.fm, así que, como decía, no le encontraba el qué a Spotify. Algo empezó a cambiar cuando en mi anterior trabajo lo utilizábamos para poner la música que cada uno quería. Obviamente eso no se puede hacer por mucha música que tengas en tu ordenador, no todo el mundo tiene los mismos gustos y claro, Spotify para eso muy útil.
Así que empecé a utilizarlo. Más que nada para escuchar música de forma más casual. Cada rato iba cambiando de estilo, grupo o directamente de canciones sin tener que entrar en esa inmensa e interminable musicoteca personal alimentada durante años y años de descargas. Hola SGAE, yo bien, por aquí.
Eso sí, algo que me molestaba eran los enlaces a canciones de Spotify principalmente en Twitter. Muchos de ellos se “esconden” tras una redirección corta y claro, cuando alguien comparte una canción y haces click, esperas que se te abra una pestaña del navegador y no que un programa intente abrirse… Personalmente me molesta, la verdad.
Luego está el asunto de los anuncios. Obviamente, con toda la música que tiene Spotify, debe financiarse de alguna forma, pero llega a un punto en que te desespera, cuando por ejemplo estás escuchando 2 canciones, salta un anuncio horrible, escuchas otra más y vuelve a saltar un anuncio. Que no es la tónica general, pero pasar pasa y eso sí que ya es muy molesto. De todas formas, eso se puede solventar pagando la cuota de 9′99€ mensuales por el acceso Premium, que además aporta poder escuchar música sin estar conectado y la aplicación para móvil.

Pero en esas que descubrí Grooveshark. Y así de claro; es mucho mejor servicio que Spotify.
Empezando por que puedes utilizarlo desde cualquier sistema al ser accesible desde cualquier navegador que tenga instalado el plugin de Flash, no hace falta crearse una cuenta de usuario para escuchar música. Si te registras, podrás guardar canciones en una espécie de librería, crear listas de reproducción, favoritear canciones, buscar listas de otra gente, ver las canciones y listas más populares o recientes… Además de poder agregar contactos, pudiendo así ver sus listas o canciones favoritas y seguirlas. Y atención, que hay más: Puedes subir música de tu ordenador para así tenerla en la nube y escucharla desde donde sea.
Sigo hablando de Google (habrá otro post más) porque, la verdad, en unos pocos días han dado muchísimo pero muchísimo que comentar, a cada cosa todavía mejor. El abrumador dominio que tiene en búsquedas, lo está consiguiendo además en otros muchos campos donde entró más tarde.
Maps es, posiblemente, el mejor servicio que ofrece Google. Con permiso de GMail, claro.
Cuesta decir esto sabiendo que tienen el mejor buscador y el mejor mail, pero es que lo que están haciendo con Maps simplemente no tiene adjetivo posible de tan buen servicio que es. Obviamente es mejorable, siempre.
Posiblemente el callejero/mapa más completo del mundo, indicaciones de estaciones de metro, tiendas, restaurantes… etc., posibilidad de “circular” por las calles con Street View, trazado de rutas con indicaciones para coche o peatón. A ello, deberíamos añadirle también Navigation. De momento sólo disponible para Android, supone otro salto más, convirtiendo tu terminal en un perfecto GPS haciendo uso del callejero de Maps con vista de mapa o satélite, búsquedas por palabras, reconocimiento de voz, tráfico y como no, Street View.
Ahora además, sumémosle Favorite Places… ¿Y qué es Favorite Places?
Otro añadido social de Google que facilitará conocer un establecimiento gracias a la tecnología de los QR-Code. El establecimiento se registrará en la web habilitada para ello introduciendo unos datos en concreto (dirección, teléfono, etc.) y Google le enviará un adhesivo que se deberá colocar en la entrada del establecimiento para que los clientes potenciales puedan, con la cámara de su teléfono móvil, procesar el QR-Code.
Al hacer esto, iremos a una página de resultados sobre el establecimiento del que hayamos escaneado el código. Podremos ver comentarios sobre el establecimiento o dejar el nuestro, valorar, guardar la dirección y el teléfono, ver su situación exacta en Maps e incluso ver si tienen algún tipo de descuento u oferta a clientes que lleguen desde Favorite Places. Todo esto, además, contribuirá a mejorar la posición del establecimiento al realizar ciertas búsquedas.
Favorite Places on Google Maps
¿Qué pensará la gente de 11870 de este movimiento de Google?