Twitter; donde la muchachada comenta lo que hace y lo que deja de hacer por muy banal que sea.
Pero no solo de banalidades vive esta nueva moda, también hay cosas que dices “Anda, qué curioso/qué útil/qué interesante”. Pero claro, también está el “¿Y a mí qué me cuentas?”. Es lo que tiene el microblogging nanoblogging, a unos les gusta y a otros les asquea pero a nadie deja indiferente.
El caso viene cuando hay frases que más bien te sorprenden y te hacen cuestionar algunas cosas, como por ejemplo es el caso de la siguiente frase, que muchos hemos leído multitud de veces tanto en Twitter como en algún que otro cliente de mensajería como estado personal:
Aclaremos y voy al grano.
Cuando la frase viene de una chica, mentiroso es el tío que diga que no piensa en esa muchacha desnuda, resbalándole el líquido elemento por sus curvas mientras enjabona y llena de espuma sus partes más íntimas… Es algo que a todo hombre le pasa, no puede evitarlo, es superior a nuestras fuerzas.

¿Cuál es la razón que motiva a una mujer a decir que se va a duchar?
¿No sabe o no piensa en lo que podrá pensar ese chico al que se lo está diciendo?
Estaba yo esperando en una parada de autobús en Barcelona, concretamente en Palau Reial para irme a casa, cuando de repente me sorprende una pregunta de lo más freak que podría escuchar un blogger:
Juro que me he quedado un poco parado al oir la pregunta y fijarme en el supuesto Enrique Dans. La verdad es que se le parecía, pero el buen hombre le contestó que no, que se equivocaba de persona. Pero sí, se parecía.
La pregunta se las trae, cierto es.
¿Qué pasa si es él? ¿Le preguntas sobre como le fue por China o por la T4?
¿Le pides que te firme una PC Actual? ¿Que te dé un beso? ¿Que te diga la hora?
No se qué esperaría, la verdad, si hubiera sido quién creía él que era, no sé yo si le hubiera sido sincero respecto a su identidad, que hay cada uno suelto…
Tampoco he hablado con ese lector del gurú de moda (porque el verdadero gurú es él) no sé si por vergüenza o qué, pero el caso es que se ha subido a mi autobús y eso me ha hecho pensar que personas más o menos cercanas también están por tu entorno pese a que no lo notes.
Eso me hace pensar en cuanta gente de mi alrededor lee los mismos blogs que yo, o si alguno de mi barrio o zona lee el mío… ¿Y si un día me reconocieran?
Sería realmente extraño, a la par que gratificante.
Leyendo y buscando cositas por ervdesign, un blog principalmente sobre diseño que os recomiendo encarecidamente, encontré una muy buena referencia sobre cómo diferenciar a un buen diseñador de un gran diseñador.
La diferenciación entre diseñadores fue expuesta por Cameron Moll, todo un experto del diseño web, durante la Webmaster Jam Session el pasado 22 de Septiembre y sin duda acertó de pleno en que son 2 tipos muy diferentes de diseñador, y sobretodo, sin quitarle a uno u otro sus credenciales. Simplemente son niveles.
Sin ir más lejos, el propio Cameron Moll presenta 9 características esenciales para diferenciar a un buen diseñador de un gran diseñador en un PDF diseñado muy cuidadosa y elegantemente, que además sirve deejemplo, digamos recursivo, de lo que es un gran diseñador.
He aquí estos 9 casos:
Los buenos diseñadores:
Los grandes diseñadores:
Descarga | Cameron Moll – Essential Web Skills (PDF – 11MB)
El IMC, es decir, Índice de Masa Corporal.
Se conoce también como índice de Quételet, y es un número que determina el rango de masa corporal que tiene una persona, sacándolo de una relación masa y altura.
La operación es sencilla. Dividimos nuestra masa corporal en kilogramos entre nuestra altura al cuadrado, lo que nos dará un número que habrá que contrastar con la clasificación de la OMS sobre el IMC, pero hay que tener en cuenta que no todos podemos basarnos en este índice para ver si estamos bordeando la anorexia o la obesidad extrema, ya que el índice se considera aplicable a personas entre 25 y 34 años pese a que a partir de los 20 puede usarse, y aumenta un punto por cada diez años que se superen los 25, haciendo que, en según que edades altas, tener un índice alto no es reflejo de obesidad si no de un estado físico saludable.
El CDC establece estos mismos rangos para niños.
La clasificación de la OMS sobre el IMC, como comentaba antes, es el siguiente:
Ejemplo.
Yo peso 68 kg y mido 1′87m, así que: 68/(1′87*1′87) = 19′45.
Con esto, que no es del todo fiable ya que tengo 23 años, podría decir que tengo un peso algo inferior a mi peso ideal pero que está dentro de la normalidad siendo ajustable con una dieta adecuada.
Otro ejemplo sería mi padre, que mide 1′80m y pesa 75 kg, con lo cual su IMC es de 23′15, pero como tiene 43 años, sería lo mismo que tener uno de 22′15, lo que le deja en estar en su peso ideal.
Otra manera de saber nuestro peso ideal, es el Índice Broca, que es algo más sencillo pero a la vez menos exacto y fiable que el IMC.
Se trata simplemente de coger nuestra altura en centímetros y restarle 110. El resultado nos dirá nuestro supuesto peso ideal, aunque no es apto para niños y tampoco para personas muy altas. A mí me sugiere un peso de 77 kg, lo que me haría tener un IMC de 22′02, un peso normal alto.